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Terra
La Coctelera

ITACA

                               En el mundo de las artes marciales, antes del combate, se realiza un ritual en el que se intenta vaciar la mente, para entrar en contacto con uno mismo. Mientras se va vistiendo el kimono, toda la atención se centra en el dominio de la mente. El guerrero no lucha contra otros, sino contra sí mismo, no pretende arrebatar el mundo a nadie, sino ganar un lugar dentro de él.

       Cuando yo iba a combatir en el gimnasio, mientras me iba poniendo la ropa, no se si lo sabes, pero el kimono no tiene botones, sino cintas, lazos que tienen que quedar ajustados. Luego habia que arrodillarse, coger el cinto, y con gran reverencia colocarlo de una forma determinada, de modo que el nudo quedase correcto. El cinto tiene un color y representa un nivel de autodominio, por eso es tan respetado, porque es la manifestación física de un progreso interno.

        Me apasiona ese ritual, porque es un modo muy bello de emprender la batalla para ganar coherencia interna.

        Estuve mucho tiempo sin ejecutarlo. Ahora que casi he montado una nueva serie de Chi kung, la más dura y exigente que he realizado hasta ahora, por lo que supone de autodominio, de control del dolor, de los tiempos de respiración, de fuerza física por permanecer en posición de duros equilibrios, que tienen como fin el equilibrio interior ,del control de la atención y de la mente  . Ha hecho que vuelva la vista a ese ritual que realizaba cuando practicaba karaté do.

         Para mi, lograr el dominio interno es lo realmente importante, nada lo iguala.  A veces pensamos que  hacer progresos en el trabajo, con los amigos, en la cultura o cualquier otro ámbito de la vida, es lo único importante. Pero todo eso si no es una expresión de lo que hay dentro, digamos que está inacabado.

          Centramos nuestra atención fuera, en el trabajo, en los hijos, en la familia, en los amigos, en los amantes y dejamos de mirar dentro... hasta que surge la pregunta esencial...¿ qué es lo que quiero?...todos sabemos lo que queremos... otra cosa es tener valor para aceptarlo.

          Cuando entramos en esa cuestión, nos damos de cara con el miedo...al fracaso,...a decir lo que realmente queremos, ...a aceptar lo complejos...frustraciones..., en resumen...las tareas personales e intransferibles que no estamos haciendo y que no sabemos si estamos dispuestos a asumir.

          Cuando teniendo todo, cuando se supone que hemos llegado a la cima o estamos cerca de ella, cuando todos nos envidian por lo que hemos conseguido,  una voz dentro dice que no hemos llegado a ninguna parte, sabemos que todo eso que nos da la apariencia de triunfadores no es nada, porque en el fondo, en el silencio de uno mismo, sabemos que estamos totalmente solos, que seguimos con los mismos miedos que cuando pequeños, que no hemos logrado superar odios y frustraciones, soledades ni siquiera hemos conseguido creer en nada. Entonces y solo entonces  es cuando ...sabemos que en realidad no tenemos nada...., sin embargo  y por paradógico que parezca hemos llegado al punto realmente interesante de la vida, porque ahora es el momento de saltar de verdad, de arriesgarse, no con dinero, o con poder, o a otro trabajo...sino arriesgar el corazón, arriesgar los conceptos, arriesgar las creencias, desmontar todo un mundo que ya toca a su límite, sabemos que ya no podemos exprimir mas esta realidad que nos hemos ido conquistando con esfuerzo, sabemos que indefectiblemente hay algo más, detrás del velo, detrás de todo, pero ir a la búsqueda supone tener que aceptar que volvemos a estar al principio de todo, que hemos viajado en círculo, que Itaca no es la tierra que pisamos, que …ha llegado un momento en  que toca cuestionarlo todo, desde quienes somos, hasta para qué todo lo conseguido.

    Cuando practicaba las artes marciales, me llamaba mucho la atención que algunos karatecas, en posesión de los niveles Dan...volvían a usar el cinturón blanco de principiantes.... Ahora si lo entiendo, quien tiene la humildad suficiente para saber que cuando termina un ciclo empieza otro y que entonces estamos al principio otra vez...es honesto volver a usar el cinturón blanco...no hay mayor humildad  en la lucha que esa.

    Empezamos a darnos cuenta, que el dinero no satisface el vacio, podemos comprar cosas, pero cuando las tenemos…aparece de nuevo el vacío, podemos ser aplaudidos, pero cuando cesan los aplausos, queda el vacío, podemos  descubrir el centro de la materia….pero no hemos avanzado nada en descubrir la esencia de ese vacío.

     Nos molesta que alguien nos hable al oido de ese vacio…pero sabemos que tiene razón…y lo que más duele es que no se sabe por donde empezar a comprenderlo.

     Cuando alguien dice que está en una encrucijada, donde todo parece perfecto….pero….no sabe lo que quiere….., siente que ha llegado el momento de romper los esquemas  sobre los que hasta ahora había construido su vida, de  saltar sobre lo establecido….porque sabe  que aunque todo es maravilloso….en el fondo solo es más de lo mismo…..

     Sabe que ha llegado el momento del corazón…cuando se habla del corazón, no se refiere a cuestiones afectivas, amorosas ni sexuales….. el corazón es la otra manera de comprender la realidad, la mente sirve al corazón….pero nos enseñaron que era al revés….todos los grandes hombres en un momento u otro de su vida…comprendieron este error de nuestra cultura occidental, fue entonces, cuando realmente su trabajo cobró sentido, cuando ya no hubo límites.

             El guerrero....se inclina ante su propio cinturón...vacía la mente de todo...hasta del miedo... y se coloca las ropas...siguiendo al corazón....porque cuando la mente se calla el corazón habla con una claridad y rotundidad extraordinaria.... entonces ya se sabe lo que hacer....y sale a conseguir el sitio en el mundo...a aceptar la vida....a exponerse a las heridas  del fracaso....pero el guerrero sabe que es lo que su corazón demanda porque sea cual sea el resultado...será mejor porque habrá tenido el valor de ir en busca de lo que sentía sin importar el resultado...hizo lo que sentia...venció el miedo del debería y la sensatez y ganó el sitio en el mundo de los que no se dejan paralizar por la razón y lo establecido.

           Nadie crece en lo seguro, no hay progreso en lo seguro, no hay vida en lo seguro, porque se vuelve una pura endogamia, donde no hay posibilidad de avanzar, se crece en lo nuevo...en el riesgo de seguir al corazón.

                        He vuelto al ritual, pero esta vez he elegido el cinturón blanco…de los que empiezan de nuevo, vacié mi mente y entonces y solo entonces supe dónde está Itaca….

FLAMENCO

 Acabo de empezar el segundo año de bulerias. Flamenco en estado puro.  La bulería está considerada el baile más dificil de todos, porque requiere una gran dosis de maestría en la interpretación basada en la improvisación sin perder el compás. Aunque para llegar a ese nivel, es necesario dominar muchos movimientos, combinaciones de pasos y  coreografías y por supuesto años de práctica  Quien  sale a bailar bulerias , tiene que improvisar basándose en lo que sabe, de forma que sea capaz de imprimir el sello personal sin que se note la academia que está detrás.

 
     Encontrar el equilibrio entre la gracia y la elegancia, es tarea complicada donde las haya, porque lo más fácil es que una se quede en un extremo o en otro,  ni exagerar el movimiento ni convertirse en un palo que se mueve.  Muchas horas de espejo, mucho repetir y repetir, mucho dolor en los pies, el zapato molesta, porque al tacón alto  hay que sumarle las puntillas  que también  lleva en puntera para que suene en el tablao,  el problema es que bailar sobre suelo es duro porque las puntillas resbalan y hacer falta más fuerza para guardar el equilibrio.   La atención al compás es compleja,  hay muchas puertas en el cante y en el toque de guitarra por dónde entrar al baile, por lo que ...si te retrasas un segundo, ya estás descompasado y todo queda mal
 
Bulería viene de burla,  por eso se exige de quien lo baile que demuestre un cierto aire chulesco, divertido, coqueto, insinuante. Quien baila bulerias se burla de todo, de todos, incluso de sí mismo, demuestra ser el más en todos los sentidos. El cuerpo se cimbrea insinuando, yendo y viniendo y dando a entender.  Por eso la buleria es un buen baile para deshinibirse, aquí no vale vergüenza, ni complejos, ni miedos, ni traumas, hay que sacar de dentro el animal, elegante, elástico, dominante, libre que todos , absolutamente todos, llevamos dentro, unos lo tienen más escondidos otros mas  a flor de piel. 
 
   A mi el baile es algo que me apasiona, nada puede hacerme vibrar tanto , cuando un bailaor o una bailaora sale al escenario,  y levanta los brazos, en ese momento empieza la magia, si sabe levantarlos y las manos vuelan,  ya nada puede separrme de ese momento.  Me atrapa, me voy detrás de cada giro, de cada quiebro, de cada golpe de tacón.  El baile no solo expresa al artista,  también expresa sentimientos del observador,  puede emocionar tanto que haga llorar, porque en un momento determinado un simple movimiento o una expresión ,  conecta con un sentimiento que tenemos guardado en algún recodo del alma y sale a través de ese llanto contenido,  o esa emoción que nunca nos atrevimos a expresar.
 
 El baile flamenco tiene algo que no tienen otros,  será porque se hace con las entrañas. Nunca entendí bien eso de las entrañas, yo solo sabía que me quedaba como una polilla pegada a la luz y no salía de los volantes o los giros de los bailaores . Y poco a poco, hablo por mi, empiezo a darme cuenta de algo que está detrás del movimiento, cuesta atraparlo, pero en las pocas veces que he podido captarlo es una sensación que embriaga, eso es el movimiento por el movimiento, sentir por sentir, aquí no hay dirección, solo hay expresión de lo que corre por los músculos y las venas. Al contrario que el Chi kung donde se busca el vacío,  captar y liberar el aire, dirigirlo  a través de todo el cuerpo, aquí el sentimiento es distinto sale del propio vientre y se extiende por todo el cuerpo expresando emociones que de otra forma costaría expresar. Hay una liberación  de ataduras, sale un aspecto nuevo de mi personalidad que nada tiene que ver con lo anterior.  La llamada que es una parte obligada de la buleria, es ciertamente la llamada a  esa parte de la psique que sale a la palestra y demuestra quien es. Es la fuerza, el nervio y el dominio, aquí no hay reglas, aquí manda el corazón. 
  
 
     Me decía mi amigo Juan Diego, que cuando está en un concierto, la fuerza recorre la columna como un escalofrío y llega a las manos y entonces ya no es él , sino el corazón quien dirige,   Juan lo hace y cuando toca, todo vibra. Recuerdo una actuación con una bailaora muy conocida Carpio, esa mujer no baila, vuela en el escenario. Yo tuve la suerte de verla bailar con Juan Diego al toque, era sublime, la fuerza , el nervio, la vida, la gama de sentimientos que expresaban los dos, hizo enconger mi corazón y cuando me di cuenta lloraba de emoción, la piel se me puso de gallina y seguía el compás con el pie. No he vuelto a ver nada como aquello.  Eso es el duende, yo lo vi y me arrastró.
 
   En la última clase,  yo sentí eso que  intentaban explicarme y que pude captar en algunas actuaciones de artistas memorables  Cuando empezó la clase,  , Fani la profesora  dijo, " cada una a lo suyo, nadie mira a nadie,  cada una concentrada en sí misma y en el baile" y de pronto un escalofrío recorrió mi columna.. el cuerpo tomó el timón, mi mente por primera vez seguía al cuerpo y no al revés, con cierta desconfianza dada por la poca formación  y práctica que aún poseo, lo cierto es que ese escalofrío apareció en medio de una tarde realmente calurosa, a pesar de los ventalales abiertos y los grandes ventiladores a toda maquina en  el techo, el calor era tremendo. Ese escalofrío apareció y de pronto como si algo estallara dentro de mi vientre y se expandiera con la fuerza de lava caliente algo, que no se que es, se hizo cargo del cuerpo y empezó a bailar, yo seguía aquel impulso y por primera vez sentía el movimiento como liberación de quistes mentales, de barreras esclerotizadas en lo más profundo del alma, era como si me estirara dentro de mi propia piel, adquiriera el dominio de mi propia dimensión, me expandiera hasta mis propios limites y supiera que yo mandaba aquí. Era el yo como expresión de la fuerza vital, única, inalterable, permanente más allá de lo que consideramos vida y muerte,  el aliento del que hablan  los chinos clásicos ,  esa fuerza volcánica, se derramaba por todo mi perfil hasta ocuparlo, tomar posesión y convertirlo en la única realidad que existe.  Por unos momentos yo  sentía el poder de la vida tomando posesión de mi cuerpo y  ya no había dolor, no había nada, solo el movimiento, el giro, la fuerza y mi mente detrás de aquella ola.  Hay una forma de acabar con un golpe de tacón al final y una vuelta de cabeza, que para mi es la mejor expresión de ponerse un mundo entero por montera, cuando terminé era como dejar atrás muchas historias que ya no tienen sentido. Muchas formas de actuar que ya no me sirven. 
 
    No se como, ni de qué manera, pero el caso es que cuando terminó el baile, yo me había desecho de muchas  cosas y  me sentía más libre y ligera.  Una risa que surgió de todas al terminar el baile, me hace sospechar que lo que a mi me pasó también fue algo que pasó a mis compañeras de clase, todas reíamos felices, asfixiadas, sudando, rojas, abanicándonos con las largas faldas negras que en esta época del año dan un calor tremendo, pero a pesar de todo, yo apostaría a que todas, éramos un poco más nosotras mismas , más libres.
 
           Bendita sea la hora que se me ocurrió aprender flamenco.

SOSTÉN MI VIDA UN INSTANTE

SOSTÉN MI VIDA UN INTANTE

 

Dame un poco de tu fuerza

para poder sostenerme sobre ella,

necesito descansar mi  tiempo,

necesito descansar mi  vida.

 

La traigo en volandas desde el ayer ...

y no encuentro unas manos que la sujeten un momento,

sólo te pido un instante ,

el suficiente para un respiro,

que se me llene el  alma de sueños,

con los que poder enredar esta vida,

con los que poder dorar todo un pasado.

 

Sostén mi vida y permíteme que me derrumbe

un  instante,

un segundo,

lo suficiente para bajar al infierno

y coger impulso

para volver a las estrellas.

 

Sostén mi vida por un instante

y prometo dejar una estela brillante

que ilumine tus días grises.

 

 

MÍRAME

Mírame

 

Mírame cuando sientas que tu luz se apaga,

 

al regreso de la más dura travesía,

 

cuando tus ojos estén cansados .

 

Si no sabes qué mirar al despertarte,

 

si el día se quedó oscuro,

 

mírame.

 

Porque aún me queda luz para alumbrarte,

 

señalar tu camino,

 

mostrarte una sonrisa,

 

lanzarte un guiño cómplice desde el horizonte.

 

Sigo sabiendo hacerte  girar la cabeza hacia las estrellas,

 

 puedo obligarte a mirar los charcos del suelo.

 

Pero sobre todo,

cuando tu mundo  haya desaparecido

 

no dejes de mirarme

 

Porque tu mirada habrá sido la razón

 

de  mi permanencia en tu horizonte.

El TIEMPO

   El tiempo es un concepto que controla nuestras vidas y afecta directamente a la toma de decisiones. Nos pasamos la vida  pensando en el pasado, en lo que pudo haber sido y en lo que fue, en lo que deberíamos haber hecho y en lo que hicimos.  Sin darnos cuenta que siempre se hizo lo que era mejor en aquel momento, porque sería de tontos  que - sabiendo lo que era mejor- , hacer lo peor.  Por lo tanto no vale entonar mea culpas, se hizo lo que se pudo y punto. No obstante nos enrollamos en esa idea y volvemos a ella una y otra vez como si al pensarla de alguna forma se consiguiera modificarla. No es posible, ya ha pasado y es inamovible por un simple hecho, ya no existe.

    Otra trampa del pasado es movernos en esa idea de lo que debería haber sido, confundimos una idea idealizada del mundo con la realidad. Cuando decimos que las cosas deberían haber sido, yo me pregunto ¿ de dónde sacamos que las cosas tenían que haberse desarrollado en una dirección determinada?. Cuando lo lógico es que las cosas se desarrollan como consecuencias de otras anteriores fruto de las elecciones que decidimos tomar.

   A causa de ese pasado que nos controla y gobierna quedamos condicionados en el presente, elegimos en función a ese pasado, a esos errores o a esos aciertos.   Rechazamos a una persona porque se parece a alguien del pasado, sin darle la oportunidad de que nos muestre como es. Simplemente se parece a fulanito o fulanita que me hizo tal o cual cosa y de inmediato adjudicamos el mismo papel a esta nueva persona. Seguimos viviendo en el pasado y por supuesto cometiendo errores. Si  olvidamos que la única función del pasado es mostrarnos nuestros éxitos y nuestros fracasos, que es la enorme pizarra donde podemos aprender, si rechazamos su valiosa aportación como fuente de conocimiento sobre nosotros mismos, estamos condenados a repetir una y otra vez los mismos errores. Doy fe de ello.

    El futuro es otra de las mentiras. Es evidente que tiene que haber unos objetivos a largo plazo, una dirección por donde encaminar nuestra vida, y otra cosa es cuando el futuro se vuelve el saco de todas nuestras ilusiones aplazadas.  No puedo leer este libro, lo haré más adelante, no puedo hablar contigo.... ya lo haré más adelante,  no tengo tiempo para hacer tal cosa que me encanta....ya lo haré cuando me jubile....  Poco a poco vamos metiendo nuestra vida en la cesta del futuro, suponiendo que vamos a tener tiempo, que nuestra vida y nuestra salud nos lo va a permitir, que  indefectiblemente cuando tenga 65 años estaré libre de cargas y podré desde viajar a pintar o coleccionar sellos o sabe tu qué. Pero hay un error, el futuro no ha aparecido en nuestras vidas.... es una dirección hacia la que nos encaminamos y sobre la que viramos más de una vez en función de como hayamos elegido a cada momento.  Pero nos pasamos todo el tiempo diseñando un futuro que lo más seguro es que no se de.

  Por el contrario, el presente, lo único real que tenemos, cada instante que vivimos, el laboratorio donde hacemos las elecciones, el único momento donde podemos realmente elegir, lo olvidamos. Nos pasamos el dia pivotando entre el pasado y el futuro y sin descansar ni un segundo en el presente. 

    Todo ocurre en presente, lo que no hacemos, no existe, lo que aplazamos, no ocurrirá, lo que dejamos de hacer tampoco está. El presente, el ahora es lo único que establece que existimos. Cada respiración nos recuerda que estamos aquí, con las capacidades necesarias para hacer cualquier cosa, desde aprender del pasado, hasta elegir con inteligencia para conseguir un futuro que se adapte a nuestros sueños. Pero todo, absolutamente todo es en este instante, nada está fuera de él, y después de este instante viene otro con toda la potencialidad inmensa de elegir, de hacer y luego otro, y al final tenemos una vida que es la suma de todos los instantes vividos.  Cuando se toma conciencia de esta  condición de nuestra vida, de nuestra existencia, muchas cosas cambian.

    Desde el momento que empiezas a darte cuenta que eres el dueño de este momento, en que puedes elegir desde dejar de leerme, hasta subir la persiana, pasando por llamar a alguien, leer un libro, estudiar, abrazar a quien quieres, pintar un cuadro o descubrir la vacuna del sida, cuando te das cuenta que tú y solo  tú eres quien domina tu vida, el pasado ya no te hace daño, porque puedes elegir dejar de sufrir,  puedes mirarlo con la mirada que quieras, con los sentimientos que quieras, porque ya sabes que ahora tu puedes hacer lo que desees, solo tú y nada más que tú eliges tomar las riendas de tu vida o por el contrario dejarla en manos de otros, pero hagas lo que hagas, lo has elegido tú,  porque nadie puede hacerlo por ti, no te engañes, nadie puede vivir tu presente, es algo que pertenece a cada uno y por lo tanto es cada uno  el responsable de lo que decide hacer.

    El presente está cargado de todas las oportunidades y cada una de ellas te llevará por un futuro diferente, por ejemplo decides salir de casa, tienes todas las direcciones posibles delante de ti en tu misma puerta, eliges una dirección  en vez de las otras posibilidades, en esa que elegiste puedes encontrar a alguien que te diga o te de una oportunidad de algo que esperas o por el contrario has elegido la dirección en la que no te vas a encontrar nada, sea cual sea el resultado es fruto de la dirección que tomaste al salir.

     Cuando en ese presente decides postergar cosas, que realmente deseas, que son positivas para ti, que no hacen daño a nadie, porque te han contado que en un futuro tu podrás hacerlo.... acabas de dejar de vivir cosas felices y lo más probable es que no las vivas, porque recuerda que elegiste otra cosa, otro camino y eso te llevará por otros derroteros, no se si mejores o peores, pero otros distintos.

     La importancia de vivir cada momento  teniendo en cuenta dónde estás, qué deseas, qué sientes,  implica VIVIR con plenitud. Ese es el secreto, estar constantemente atento a lo que hacemos, intentando evitar navegar por el pasado o el futuro que en definitva sólo son puntos de referencia, pero no pueden ocupar el 90% de lo que pensamos a lo largo del día. No podemos ir con el piloto automático puesto,  evitando el presente y moviéndonos por lo que no existe. Porque corremos el riesgo de decir al final, ¡ que pronto ha pasado mi vida! y lo malo es que detrás de esa exclamación lo que hay es un grito de amargura de no haber vivido como nos hubiera gustado hacerlo.

 

CARTA A ANTIGONA

Para que puedas entenderme este texto es el primero que empecé a escribir, hace referencia  a  lo que ocurrió en mi vida hace once años. 

A partir de entonces he seguido escribiendo, realmente este texto tendría que haber sido el primero en el blog, pero no quiero que la primera impresión de mi trabajo fuera éste documento. Ahora yo creo que es tiempo de mostrarlo

 

 

Querida Antígona.

 

No sé como empezar, siempre cuesta más trabajo empezar la primera carta, es como patinar por un  gran lago de hielo, blanco, resbaladizo, con miedo por no saber si caeré. Tengo tanto que decir, tanto que sacar de todos los rincones, y la mano se me resiste, quizás sea porque no sabe bailar, o le da vergüenza poner los sentimientos acostados sobre tan blanco tapiz, a la vista de todos, panza arriba, sin defensas. 

 

Tal vez sean esos sentimientos los que paralizan la mano,  a los sentimientos les gusta andar de puntillas, disfrazarse con cara de otros para que no los reconozcamos, así nadie sabe  que somos frágiles y hermosos como el cristal de Murano.  Les gusta mas enseñar la cara  hierática, pétrea, que parece que impone mas, que nos hace más fuertes, cuando en realidad  nos tenemos que recomponer con el adhesivo de las caricias y las miradas dulces, ¡ tanta debilidad acumulada en el cajón de nuestra intimidad.!

 

Te voy a contar mi batalla contra la muerte, esa muerte que se me ha pegado a la piel, que se ha convertido en mi sombra, intento despegarla pero dicen que se ha calado hasta los genes, otros dicen que habitaba allí desde el principio, y un mal día se desperezó, empezó a recorrerme y decidió quedarse a vivir en donde mas podía dolerme,  me convirtió en la esterilidad  absoluta, me dejó la nada como precio a su  hospedaje, y llenó su equipaje de mis hijos mas queridos, aquellos que nunca nacerían. 

 

Nunca pude imaginar cómo se puede llegar a morir en un instante y no haber muerto, y sin embargo, aunque te parezca mentira,  es lo más fácil del mundo.

 

Se puede morir un día de agosto, a las siete y media de la tarde, en un sillón de la consulta de un médico, asaeteada por la palabra y el filo cortante de un informe médico.

 

Nunca olvidaré su mirada fría, intrascendente, como si se estuviera hablando del tiempo: - “Te lo cuento sobre la marcha., lo que tienes no es bueno, hay que operar otra vez...., para que lo entiendas......, estás en un pozo y vamos intentar sacarte......”.

 

-“¿Pero, podré salir, verdad?. 

 

- “No lo sé”.

 

De pronto siento que me he tragado el submarino más grande de la tierra, y que se ha quedado de pie dentro, apuntalándome el alma para que no se me caiga y yo con ella.

 

Es una sensación de querer estallar, de romperme, de querer respirar y como si el aire se hubiese acabado, de querer llorar y no haber lágrimas, de querer gritar y no haber voz.

 

Me han quitado el suelo, me han quitado el futuro, me han quitado lo que queda del verano  y no puedo hacer nada por evitarlo. Intento pensar rápidamente buscando una razón de actúe de asidero, que  me permita, al menos, respirar. Pero enfrente solo hay una mirada vacía, hablando, hablando, y el submarino cada vez más grande, y el alma cada vez con mas deseo de desprenderse y yo en medio del caos, sin voz, sin aire, sin lágrimas, y lo peor de todo, sin futuro. No  hay dolor, no hay argumentos, no hay leyes, normas ni siquiera hay consuelo.

 

Pido , imploro una esperanza, pero no me la dan, - “Depende del resultado... ”. “

Pero... ¿Habrá estadísticas?, …deme una sola probabilidad,... por favor”.  Y su boca se llena de “ no lo sé”.  Esas tres palabras se me cruzan en el centro del cerebro, las analizo, las disecciono, a ver si dentro, por una casualidad hay un trocito de esperanza, una hebrita de luz, pero nada, están huecas, solo son letras, vacías........

 

 Me agarro a la mesa, porque el vértigo se adueña de mí,  el submarino se está moviendo y desplaza la carga hacia el vacío, las palabras chocan contra mis propias paredes y se repiten hasta el infinito, eco loco, que no se pierde en la lejanía, sino que se queda prendido, tintineando sin parar.

 

Deseo irme, marcharme rápido, a ver si corriendo más que las ideas, éstas se quedan detrás y no me acuerdo de nada de lo dicho, a ver si se quedan flotando en el aire de la consulta, huérfanas de cabeza a las que atarse, y por no tener donde ir, terminen difuminándose y desapareciendo

 

Pero  cuando salgo de allí, las malditas ideas me han tomado la delantera y se me han incrustado en  todo el cuerpo,  y ya no  soy la de antes, ya no  soy nada, porque no hay nada, sólo un enorme submarino dentro, apuntalando un alma que no sabe a donde caerse y está empezando a resbalarse.         

 

             Me doy  cuenta que la calle es pequeña, no cabe todo el dolor de mí misma, no hay sitio suficiente para el sin  futuro, no hay sitio suficiente en la tierra para la sin esperanza, para la frialdad, pateo el suelo a ver si se desprende algo de ese dolor, pero hasta los zapatos parecen que se han confabulado contra mí y no sueltan ni polvo.

 

Y entonces grito desde el fondo de la nada, grito y grito pero sólo sale silencio. Me veo hecha una esfinge, de piedra, sin entender,  soy como de corcho, solo tengo  un deseo…, dormir, dormir, dormir.  “A lo mejor si duermo., mañana me entero que era una pesadilla, que todo es mentira, ¡eso es, voy a dormir mucho y rápido!”.

 

Pero no hay sueño, no puede haber sueño, no hay tiempo. Tiempo. ¿Para qué?.  Y de pronto el tiempo se empieza a estirar, y se vuelve largo, muy largo, el reloj es de goma, no corre, no anda. Y dentro la sensación metálica aumenta, es tan grande que no puedo contenerla más, se esta desbordando por todo mi yo, se sienta encima del minutero y lo solidifica, las horas se han vuelto de aluminio, brillan pero no discurren, todo el tiempo se me está colando por las muñecas y me aprisiona el deseo de huir.

 

            Quiero correr, pero, ¿a donde?, No hay donde escapar, no hay donde huir, el enemigo está dentro comiéndome las entrañas, y no puedo huir, porque escapa conmigo, va conmigo, se nutre de mí, vive de mí. ¡Dios, ni el jinete de Samarkanda! , a mi no me espera la muerte en ninguna puerta, yo la llevo de pasajera.

 

Llego  a casa, a lo que se supone que es  mi refugio, donde nada ni nadie puede tocarme, pero la casa se ha vuelto desconocida,  las paredes parecen lejanas,  y la ventana  esta cerrada, aunque permanece abierta. No hay aire,  es como si los ladrones  hubieran entrado a saco  y  hubiesen  robado todo el oxigeno y no hay nada para poder respirar, no existe ni siquiera el consuelo de respirar hondo.

 

Me desplomo sobre el sillón, y noto  que no existe lugar donde descansar, que me  siento  en el vacío, y que no tengo  donde colocar tanto dolor, tanta desesperanza, no hay jarrones donde verterlos, ni sillas donde sentarlos, ni cajas donde guardarlos, no hay ni siquiera una percha donde colgarlos,  tengo que tenerlos en las manos, porque se han hecho tan grandes que no existe en el mundo lugar donde posarlos,  y porque  temo que el mundo se quiebre  por tanto peso.

 

La cabeza esta llena de pensamientos que vienen y van a velocidad del rayo, son cometas, miles de cometas, y cada uno deja una estela inmensa de pensamientos sin futuro, sin mañanas y  yo intentando disipar ese polvo estelar que se me pega al alma y me la hace más de hielo si cabe.

 

Miro alrededor buscando  no sé  que,  tal vez el muñeco de pequeña,  o el osito de trapo,  alguien en quien descargarme, algo que se haga cargo de mi vida, mi dolor y mi miedo, y así poder escapar, rompiendo la ventana.  Pero no están, no hay muñecos ni ositos,  ni siquiera está él,  no hay  nada, y el peso de las ideas aumenta en progresión geométrica,  e inversamente proporcional al tiempo transcurrido, ideas que me modelan mis límites hasta ser la funda que me cierra. 

 

 

Miro  a los míos y sus miradas me dejan sin fuerzas,  me resbalan por la piel como lluvia y  es una gran  mirada  blanda, a la que no puedes agarrarte, porque se me deshace entre las manos como mantequilla, todos miran  el papel  donde se habla de mi muerte, entre términos extraños, técnicos, exquisitamente pulidos, donde la  muerte no se ve, pero se intuye en cada vocal, en cada consonante, detrás de cada coma. No sé que significan las palabras, pero presiento que es una muerte muy  complicada,  porque…

 

 ¡ hay que ver las vueltas que dan para decirlo¡. 

 

 

Los rostros de los que me quieren  evitan mirarme,  se vuelven de espaldas,  se esconden, y lo peor de todo es el silencio, el maldito silencio, que se ha sentado en medio a jugar una partida de ajedrez  y al  primer movimiento se trago a la reina.  No saben que decirme, porque no hay nada que decir, no saben como mirarme, porque no hay nada que mirar. Y yo mientras sentada en el vacío,  con el cuerpo sitiado por un motín interno, sin ningún capitán que ponga orden ante tanto desconcierto.

 

            Empieza el frío, porque es agosto pero hace mucho frío, el cuerpo tiembla como una hoja.

 

      Pido calor, calor para apagar el fuego paradójico de tanto frío  Se me han metido por los huesos todos los inviernos del planeta a la vez, en tropel, y busco  calor, pero nadie ni nada puede darme calor, es un fuego que abrasa en frío. Me contraigo  hasta ser un esquema de mí misma, todo está seco,  muerto por dentro y sigo pensando, “a lo mejor el frío ahuyenta a mi inquilina, la paraliza, la mata”, pero no, parece vacunada de todo, hasta de la temperatura

 

Sigo  deseando dormir,  porque a lo mejor el sueño se lleva  toda esta locura.  Sin embargo,  el sueño se revela también, parece que es el día de la revolución  total y no viene, lo busco por todas partes, pero no hay sueño,  me invento dormir, pero no resulta,  y llega la noche.  La cama se ha llenado de mí misma y me tapa el dolor y la desesperanza,  el tiempo se ha vuelto viejo, no camina,  los cometas aumentan su brillo, y  el submarino ha crecido tanto  que parece que seamos uno.  El sabor metálico es lo único que permanece inalterable, ni aumenta, ni disminuye por fin se ha parado.

 

 

De pronto me doy cuenta de que estoy en el otro lado, es una locura, pero se  que estoy  en el otro lado, ese lado donde no existe el tiempo, por eso no corre, del que hablan los que estuvieron igual que yo estaba ahora; no hay nada, por eso no encuentro nada; no hay nadie, por eso no encuentro a nadie, es como un desierto con un submarino en medio,  con un cielo lleno de luciérnagas siderales,  no hay leyes, ni normas, ni promesas, no hay nada,  solo estoy yo .  Todo se ha quedado detrás de la línea, mi trabajo, mis amigos,  mi familia, la naturaleza,  en defitiva la vida.  Y entre ella y yo una barrera infranqueable de miedo,  de palabras técnicas, de mirada de médico, de “ no lo sé”,  de las estadísticas, de la ética, de la verdad al enfermo,  de la desesperanza eso es lo peor, la desesperanza, una palabra llena de hielo, asesina en si misma, ladrona de vida, pesada como ella sola, oscura, que me coge de las solapas y me tira contra las cuerdas, basamento de un muro terrible  altísimo.

 

 Es la  muralla más dura, más alta, más  extensa que se haya construido, sin materiales, sin desearlo, es una muralla que se genera a sí misma, que se agranda  a fuerza de devorar tiempo y vida,  que se  hace pegajosa para que nadie pueda saltarla, para que nadie la desafíe. Y poco a poco me separa de la realidad. 

 

Pero en un momento, fue solo un instante, una milésima de instante,  saque de mis bolsillos la última burbuja de fuerza,  de valor  para gritar  con todas mis fuerzas; “ ¡Dios¡ ¿ dónde estas?, ¿ dónde te has metido?, ¿ por que no vienes? , ¿ que té pasa?, ¿tienes miedo?, ¿también a ti te doy miedo?, ¿ tampoco tu me vas a mirar, tampoco tu me vas a hablar,  es que ni siquiera tu sabes que decirme? , ¿ no te da vergüenza con lo grande que eres y me tienes miedo?”. Lloraba desesperada  con las pocas fuerzas que me quedaban  

 

  Y apareció,  de pronto apareció,  y me miró con una mirada de ironía,  y solo me dijo: “¡Salta el muro¡”.

 

   Estaba tan cansada y solo se le ocurre decir que salte el muro ,  ¡con lo grande que es!,  con lo alto que está, con lo pegajoso que parece.

 

  Seguía repitiendo: -“¡ Sálta el muro !”.

 

- “No puedo, todo esto pesa mucho, me duelen los brazos de aguantar tanto sufrimiento,  déjame que lo suelte en el suelo”-, pero no había suelo donde soltar tanto lastre,  y  mientras me seguía repitiendo: “¡Salta el muro! , ¡maldita sea  quieres saltar  el  muro   de una vez!”.

 

            “ Es que no tengo fuerzas, no tengo valor, ni siquiera fe ¿ cómo voy a pasar por encima de la ciencia, de la autoridad, de la estadística, de los dictámenes, de mí misma…?”. “Dame algo para saltar, una pértiga pequeña, finita, pero dame algo, por favor”.

 

  Y la pértiga apareció en forma de pensamiento azul, la idea se puso en fila y como una gran lanza guerrera, se alzó delante de mí, en su mango estaba escrito,

 

“¡Quiero VIVIR ...!, y esa idea como un disco rayado que no parase nunca se me pego a la mano, me entro por las venas, se fue al corazón y lo atravesó de medio a medio y la sangre que brotaba  se mezclo con la idea  y se extendió por el cuerpo, puso sitio a la rebelión, y se encaramó al cerebro. Como un martillo, rompió esquemas y neuronas y se quedo a vivir allí.

 

Me vi agarrada a la pértiga, como un atleta griego, corriendo  sin parar, sobre un suelo inexistente, con todo el peso de mi pena, mi miedo, mi desesperanza, a saltar el muro, ese muro que seguía creciendo sin parar, sin limites, y esa voz  sonando en mis oídos, “¡ salta el muro !”, 

 

Cerré los ojos, puse la pértiga sobre el miedo y salté,  fue un salto interminable,  largo, duro, difícil, con el tamaño de lo eterno, donde   lo único que sabia era que estaba saltando,  saltaba una y mil veces a la vez,  el salto se estaba repitiendo en el infinito, como el reflejo de un espejo en otro espejo, pero algo estaba ocurriendo, y cada vez pesaba menos, cada vez era mas ligera, estaban quedándose sobre el muro, pegados a él, mi submarino, el silencio, la cara gris del sin  primaveras, la desesperanza, el miedo,  las manos me dolían de asir tal idea, la cabeza estaba a punto de estallar  y  yo me veía en un desdoble extravagante  saltando, por saltar  y saltada,  era el pasado, el presente y el futuro paralelos, viviéndose a la par, Pero siendo cada uno diferente a la vez  y en cada uno dejando lastre detrás,  era como si  tuviera que terminar el salto sin nada, vacía,  y como no terminaba de vaciarme lo repetía una y otra vez de forma infinita, hasta completar el ciclo,  no se cuanto tiempo duro el salto, porque el tiempo finalizaba y empezaba de forma constante, a sacudidas, y en cada sacudida me desnudaba mas.

 

Cuando termino todo, caí de bruces sobre la arena del nuevo día,  no quería moverme, no quería mirar, solo sabia que la pértiga seguía agarrada a mi mano  y que ya no era pértiga, sino una lanza con una punta afilada, y que no debería soltarla jamas.

 

Me agarre a ella y me puse de pie, guerrera novata,  estaba de pie,  en mi  lado, de nuevo en casa, más frágil, más liviana, sin nada, solo con una lanza que me defendería de todo lo que habría de venir,  solo sabia que cada vez que alguien  me quisiera tender un puente de miedo, debía apuntarle   y matarle la intención, cuando el dolor hiciera noche en mi, tendría que pincharle hasta destrozarle y devorarlo.

 

Con tan poca defensa, me lance al ataque de mirar de frente a todos y sobre todo a mí,  busque  en sus rostros, en sus miradas, en sus palabras y les desafíe, hablándoles, demostrándoles que estaban equivocados, que con mi lanza no hay cáncer que pueda resistirse, que no hay quimioterapia que soporte tan gran defensa,  y me volví  la prueba  viva de mi propia creencia, me convertí en realidad, mi idea era yo misma, desafiando conceptos, investigaciones, pruebas científicas,

 

Hoy sigo con mi lanza en ristre,  desafiando las leyes de la ciencia,  saltando vallas, cada vez más altas. Y fabricando pértigas  para  mandarlas al otro lado del muro y que si alguien se va a vivir allí, pueda cogerlas  y saltar,  como yo salté, sobre mi misma, sobre mi miedo, sobre mi creencia, sobre mi propia muerte.

 

Estoy cansada, querida Antigona, no es fácil ser atleta de la vida, pero porque amo la VIDA, tuve que aprender a volar por encima de todo lo que te quiere apartar de ella.  Pero a pesar de tanto agotamiento, estoy bien porque siento la vida desplazando a la muerte, me estoy calando de mañanas, de futuro, siento cien primaveras entrando por mis poros reventando genes revelados,  sembrando amaneceres y a levantando  torres de ilusiones.

 

Antigona, dicen que la muerte la tengo pegada a la piel para siempre, pero ¿sabes?,logré emborracharla y ya no me molesta, la he llenado de sueño para que nunca mas se pasee por dentro y ahí estará hasta que  decida irme a cazar estrellas y en ese viaje ya no necesitare este cuerpo. Porque entonces ya  seré lo suficientemente sabia como para dejar que me abrace el infinito

 

 Hasta mañana amiga

 

 

   

CAPILLA SIXTINA

Voy a mostrarte mi faceta  Miguel Ángel en el proceso de pintar el techo de la Capilla Sixtina, es decir el techo de mi cocina.  No te creas ., pero esto tiene su  cosa  La perra garrapatas acaba de llegar, yo no se si tu sabes a que  tengo una perra chihuahua que no se por qué extraña circunstancia se pasa la vida pegada  mi como una garrapatas  He pensado que esta perra, como bufanda en el polo norte no tiene que tener precio, pero aquí, no veas el calor que da la hija de su madre, quien sería, en fin, ni porque le pongo la cesta a mi lado se queda tranquila, ella encima que es lo suyo.  A ver si termina mi hermano de pintar su casa y se la lleva una temporada con mi sobrina que es la auténtica dueña, yo soy la madre putativa o madrastra Sigamos con el relato
 
   Para pintar la cocina, primero hay que estudiar el terreno,  es decir, metros de plástico para forrar los muebles, hora de empezar y acabar porque la cocina es territorio comanche de la abuela y .... no se puede entrar a determinadas horas, luego está la de cacharros y tiestos que hay que no sirven para nada, pero que los tengo allí , por si.... por si me asfixio un día con tanto tiesto. Cada día soy mas zen, no quiero tiestos ,  ni  figuras ni adornos, nada, así tengo menos trabajo para quitar el polvo. Quiero muebles libres de recuerdos, cuadros, jarrones y demás pijadas, paredes vacías., yo me pongo a limpiar y voy rompiendo todo lo que me estorba.  Volvamos a la capilla Sixtina, hechas las comprobaciones oportunas, me voy a comprar las cosas.
 
     Me voy al Leroy a comprar  todo el sistema "pintar cocina por mi."  Vuelvo con todo el arsenal que ni el de Venecia.  Pongo el cartelito de prohibido el paso, aquí no entra nadie, y me pongo manos a la obra. Escalera, cada día mas estropeada, a ver si la cambio un día de estos...luego, cuando termino la guardo y no me acuerdo hasta que la vuelvo a sacar, así llevo  años.  Bien, saco el plástico enrollado para pegar por encima de los muebles.  Empiezo a desenrollar y ... no llego, me bajo , tiro de la escalera, el plástico está pillado con la pata, se despega del otro lado,  agggg!!!!, bien, no pasa nada Charito, respira, ommmmmmm!!!!, vamos,  vuelvo a tirar de la escalera y pego lo despegado, pero.... ya no pega igual, no importa, tengo cinta de carrocero, bajo, voy por ella, subo, y.... las tijeras,  ooooooootra vez para abajo, tijeras.... ¿ dónde las he puesto...veamos...dije, " las pongo aquí porque me harán falta y no tengo que ir hasta el despacho....pero ...¿ dónde era aquí?... ni idea"... respiro...vuelvo, busco las de la cocina, y sirven, corto un trozo, pero.... se me ha pegado al plástico....tiro...el plástico se pega más por el otro lado y se despega de arriba .  Parate  Charo, algo no va bien....empieza de nuevo....cinta carrocero...pegado al plástico, pégala bien...ahí...que no se despegue...ya está, sigo y sigo hasta forrar la cocina.... cuando termino.....¡joder parece la casa de ET! , cuando vinieron los científicos de la Nasa y lo pusieron todo lleno de plástico. 
 
Bueeno ésto ya está. Voy a cambiarme y me he comprado un precioso mono de pintar desechable,  que tiene hasta capucha, muy bien porque siempre tengo los flequillos lleno pintura, unas gafas superguapas para ponérmelas de protección de las mías y que veo estupendamente, cuando me miro al espejo, el científico de ET, jaaaaaaaaaa!!!! , me parto, me  acerco a la abuela y la asusto, la pobre casi la mato de la impresión, la perragarrapatas me mira raro, me sigue, normal, no quiere perderse el espectáculo, ahora viene lo mejor, mojar rodillos, mojar brochas y.......... a ver quien es el guapo que abre la lata de pintura,  horror..... el abrelatas llamado Manolito, no está, miro la lata, la observo y me digo, " Charo esto no puede ser tan difícil, tiene que tener un resorte" , antes las latas eran normales, le metías un destornillador y saltaba la tapa, ahora no........ahora llevan no se cuantos pinganillos que si no los abres todos, pos no se abre la lata, y luego queda meter el destornillador y acordarte de la santa madre del que cerró la lata, que ya podía tener reuma y haberla puesto más flojita. Tras un cuarto de hora de adoración a la lata, ya está abierta,  de pronto tomo conciencia de algo, me estoy asfixiando, claro he plastificado la cocina, la ventana y puerta cerrada, yo con el mono antipintura ,  que me da algo....y me encuentro que si abro la puerta se me desmonta medio chiringuito plastificado, claro que primero es la  supervivencia  y luego el chiringuito, abro la puerta y un aire fresquito entra, ahhhh¡¡¡¡.
 
Bien, dejo la puerta abierta mientras el plástico danza al ritmo de la brisa de levante, muy poetico pero poco práctico.  Por fn llega el momento de empezar a pintar el techo,  yo no se por qué los rodillos cuando se mojan ya los puedes escurrir hasta el infinito y mas allá, bien, lo metes en la pintura monocapa, ecologica y no se cuantas cosas mas , por supuesto antigoteo y al levantarlo, chaffffffffff!!!, toda la mano blanca, medio kilo de pintura en la mano, y el otro medio kilo en la manga del mono de pintar,   me digo, " hombre....... antigoteo puede, lo que no han dicho es antiola"  que mas que una gota gorda parece un sutnami . Charo alias   Miguel Angel se pone en marcha, al son de la Triniá, una copla que me encanta... le pego primer pasada al techo, un poquito asfixiada con tanto  plástico, pero... bien. Termino, me salgo porque me va a dar algo, totalmente deshidratada, me bebo un bote entero de Acuarius y me deleito en mi obra, pero de pronto..... se forma una bolsa y la pintura cae y se queda un pellejo colgado, ¡ noooooooooo, por Dios noooooooo te caigas!, me pongo de rodillas, le imploro, pero el techo  ha decidido que no le gusta la pintura y empieza a caer pedacitos, se está despellejando como una nordica en verano en las playas  de mi tierra .  Me quito el traje pintura, me ducho me voy al Leroy y le digo al enterao de turno, se me han abierto bolsas en el techo, me responde, con la espatulita le da hasta sanear el techo, luego con esto y luego lo lija, y luego le da pintura.  ¿ lo ha entendido? , si,  perfectamente,  me suelta una lata que pesa un quintal, una espátula y no se cuantas lijas  y me indica la caja.  Vuelvo a casa, me cambio de ropa, cojo la espátula y empiezo a sanear el techo,,,,,,, pero..... aquello no era sanear, aquello directamente era salvarle la vida al techo, se caen  tres capas de pintura anteriores, y   horror ahora .... es la bóveda de  San Pedro del Vaticano....Las palabras del enterao del Leroy resuenan en mi cabeza como el mejor del los mantras.... bien... espatula, dale hasta que quede relleno... ahora está demasiado relleno, ya no es la cúpula de San Pedro ahora es el techo de Altamira. Me siento a esperar que se seque, Mientras observo el techo como se viene abajo, ni acuaplast ni nada, no sirve. Llamo al chapuzas reunida de mi hermano. Me dice ," tu ni caso al del Leroy , coge la brocha hasta igualar, ....tiene razón funciona.   No queda perfecto....pero.... tampoco voy a organizar excursiones de japoneses a ver el techo de mi cocina, así que quien venga que no mire para arriba y ya está..
 
  Yo muy contenta, termino las reparaciones y aparece la abuela reclamando su espacio, recojo todo el tinglado para continurar mas tarde y  la dejo hacer la comida, con todos los plásticos levantados que aquello parece cualquier cosa menos una cocina, la abuela protestando , como se me caiga un plastico en la sarten comes carne plastificada, yo ni caso... sigo observando lo bien que me ha quedado el techo y lo artista que soy  y lo maravillosa, en fin, que me di un baño de autoestima que ni los baños árabes. .  Cuando termino de comer , vuelvo a contemplar mi obra de arte y.... , ahora aparecen manchas, no puede ser, joder con este techo,¿ esto que es?,  despues de hacer un estudio mas concienzudo  que la policia científica, llego a la conclusión que hay zonas que absorve todavia pintura y zonas que ya están plastificadas, así que ahora tengo el techo a nubecitas....  Llamo al chapuzas reunidas de mi hermano y le cuento, me dice,  ni que tuvieras las caras de Belmez,  le dije, nooooo las caras no, pero las nubes de Belmez si.  En fin, me dice,  lo deje secar y luego veremos que pasa, le contesto lo que pasa es que toca dar otra mano y otra mano y así hasta el infinito y más allá, anda que para eso lo llamo....
 
  Mientras decido que como el techo ya no tiene remedio por ahora, vamos a darle  un limpiaito a los azulejos y a los muebles.  Toca tirar de los plástico y ohhhhhhhhhhh¡¡¡ misterio de la ciencia, los plasticos que se autodespegaban a la mínima, ahora han cambiado de opinión y se agarran a los azulejos y a los muebles como si le fuera la vida en ello. Tiro y tiro y no se despegan, toca  subirse a la encimera  porque desde la escalera no puedo y .... se me resbala la escalera, quedando como Hercules entre las dos columnas, un pie en la encimera y otro en la escalera  con una tendencia natural a separarse, solo se me ocurre agarrarme al plástico de manera instintiva y  justo en el momento en que el plastiquito  ha cambiado de opinión y  ya no quiere estar pegado al mueble, ahora quiere irse conmigo, con lo cual, en una pirueta que ni Pinito del Oro, trapecista famosa donde las haya,  salté al suelo y caí de pie, dándome tiempo de volverme a coger la escalera que ya iba en busca de los tarros de cocina para destrozarlos, todavia no se cómo lo hice, pero espero no repetirlo porque las rodillas crujieron  de manera portentosa.  Lo que hace practicar artes marciales.... No me rompí la cara de milagro...  Repuesta del susto, decido empezar por limpiar las ventanas. Pero....para quitar la ventana, primero hay que quitar la persiana veneciana, que maldita sea la hora que se me ocurrió ponerla.  La observo y  observo y no se como se descuelga, sigo con mi filosofia que no puede ser muy complicado, pero no veo como la colocó el Manolito,  de pronto veo unos pinganillitos enanitos  que sobresalen un pelin, tiro de los tres y  la persiana se derrumba,  Oye que invento,  retiro la persiana y  quiero quitar la ventana  , pero... no puedo,  hay que sacar la secadora, pero tiene delante una llave de paso.  Pienso... vamos a ver.... Nieves, que era la señora que venía a ayudarnos,  quitaba esto, ... ¿ como lo hacía?,  coger la secadora en peso no creo, ¿será desmontando la llave?, pues si,  fase resuelta, voy a tirar de la secadora y no sale,  me doy cuenta que todo está perfectamente calculado, hay que sacarla al milimetro, vamos ni las piezas de ensamblaje de una nave espacial, encajan como mi secadora y la llave de paso y el mueble de al lado,  Saqué la secadora, y .... madre mia, hasta tigres y leones  había detrás , toca quitar todo aquello,  me encontré un pañuelo que se me había perdido, una tapadera de un bote que desapareció misteriosamente, un euro, una caja de cerillas vacía, pelusas, un calcetín,  tres céntimos y  una navajita que creía había pasado a otra dimensión porque no aparecía.  Hecho  el desescombro, accedo por fin a las ventanas y las quito, no sin comprobar que todavía tengo fuerzas, porque hay que ver que pesan las ventanas a pulso.  Me las llevo para fregarlas, cuando ,  se desata una  tormenta de no te menees que me ha fregado media cocina, 50 litros por metro cuadrado en 40 minutos, eso es llover y lo demás son tonterías, que puntería quitando las ventanas,  Cuando pude ponerlas otra vez, no antes debatirme con la tormenta, me doy cuenta que las he puesto cambiadas, ooooooootra vez a quitarlas y ponerlas bien,  Estoy echando bíceps.  Cuando terminé  estaba que había perdido siete kilos lo menos.  No he acabado pero ya no podía más así que esto continuará, porque pintar la Capilla Sixtina tiene su tiempo.... y yo llevo solo un día, continuaré informando.

CARTA A DON QUIJOTE

 

 

CARTA A DON QUIJOTE

 

 

A vos Don Quijote, el último de los caballeros me dirijo humildemente, para rogarle me tenga la merced de escuchar mi petición:

 

              Yo… ,-con todo el respeto de que soy capaz-…, quiero ser como vos.

 

  Ya se…, que eso es imposible, pues vuestra grandeza es inconmensurable. Pero… yo quiero ser como vos.

 

            Deseo tanto… que mi existencia tenga un faro y una guía tan potente como tiene la vuestra. Quiero aprender a amar, como amáis vos, con  ese amor que se desparrama por toda la esencia del alma, que atraviesa la piel  y las corazas que la vida nos coloca en cada una de las batallas del día a día. Ese amor que resiste a los más locos envites y se vuelve la brújula y la razón  de todos y cada uno de los pensamientos, hechos y sueños de que es capaz una persona.

 

 Poder  soñar con un caballero igual que vos soñáis con  Dulcinea intangible, imaginaria, pero lo suficientemente real como para convertirse en la  fuerza  que me haga  ponerme de pie, cada día.

 

Quiero  que  su amor me abrace y me eleve cuando las heridas sean tan profundas y tan graves  que no haya suficiente dolor para sufrirlas, y cuando el miedo se haya quedado enredado en mis pensamientos  hasta el punto de oscurecerlos y convertir mi mente en un pozo profundo  y denso.

 

 Muero por  sentir amor como el vuestro que rompe todo lo rompible y aun lo que no es posible romper porque no es  su cualidad la  materia densa.

 

Yo quiero creer como vos, en el amor que nunca se acaba, que no se deshace con el  paso del tiempo, quiero pensar que mi amado, al igual que vuestra amada,  se mantiene eternamente joven y bello  porque es el propio amor el que lo modela, lo teje y lo perpetúa.

 

             Necesito tener la seguridad y la certeza que al final del camino, habrá alguien que me acune hasta conseguir que me duerma confiada sabiendo que nada me puede pasar.

 

 

 

         Dígame como se puede combatir la corrupción que nos acecha a todos en muchas esquinas de nuestra vida. Envidio su voluntad inmaculada de ser  fiel a usted mismo,  guerrero suicida defendiéndose del peor de los males, la traición al propio ser.

 

      Os llaman loco, por el simple hecho de manteneros íntegro. Yo quiero respetarme  tanto que sea capaz de blandir mi espada con la mayor  fiereza  en  aquel que intente seducirme en contra de mi propia esencia. Quiero poder mirar mi alma al final del camino y saber que se haya intacta, vencedora de refriegas donde el soborno, la apatía, el orgullo,  la envidia y todas aquellas artimañas que nos esperan en el camino para sojuzgarnos, para apartarnos de nuestra propia entidad  y hacernos clavar las rodillas en el suelo y doblar la cerviz ante ídolos seductores  que se nutren de nuestra traición interna y cuyo premio son  migajas de éxito, poder, dinero y fama.

 

               Sentirme limpia, dormir a pierna suelta, sabiendo que yo voy conmigo, que mi castillo está bien guardado y que nada ajeno puede franquearlo para ensuciarlo, violarlo y dejar las larvas del menosprecio incubadas en las rendijas abiertas.

 

Explíqueme  Don Alonso cómo puede mantener esa llama incombustible, inalterable, a prueba de dudas, miedos, e  incredulidad. Cómo se puede creer en lo que no se ve,  con tal certeza que a fuerza de creerlo se consiga saber que éso está, que existe, que es tan cierto como el aire que se respira. Que no hay lugar a la duda, ese sentimiento que enfría el alma hasta hacerla dura y angustiosa.

 

Gentil caballero enséñame a mirar las otras realidades, esas que permanecen ocultas  y a la vez presentes, listas para ser observadas por el ojo vigilante.  Sabéis ver belleza donde habita la fealdad, la riqueza en donde la pobreza y la mugre han plantado sus reales,  tornáis la burla cruel en risas alborozadas y las expresiones más crueles  en  bellos versos. Sabéis del dolor humano y tratáis por todos los medios en socorrerlo, es por ello que sois capaz de mirar a través  de las cosas  no posáis la vista sobre la piel sino en el alma, en la intención, en el gesto y allí encontráis  la razón para vuestra  lucha

 

Decidme donde conseguís el valor, para hacer frente a monstruos, dragones y gigantes,  que aun sabiéndoos  débil y con escasas defensas, no dudáis en plantar cara a aquellos que pretenden avasallaros. Yo quiero ese valor para mi, quiero el valor del cobarde que ahogado en el  miedo no da un paso atrás, quiero el valor del insensato que por no medir con la razón, lucha contra un tornado y lo vence, porque nadie le dijo que no se podía vencer . Quiero el valor de la sinrazón, esa que no es capaz de pensar en las fuerzas, ni calcular riesgos, simplemente coge la lanza y apretando los dientes  se corre con presteza  a combatir las mas terribles bestias, no importando el resultado, ni si morirá en el intento, simplemente lucha porque es el tiempo de dejarse la vida  ante la injusticia, porque es preferible romperse en dos a  que el alma se llene de vergüenza por transigir ante la ignominia.

 

  Quiero ser  paladín, como vos, de la coherencia personal,  la justicia ,  la verdad y  la honestidad,

 

    ¡Por lo más sagrado¡,  enséñeme a mantenerme en el camino, a no dejarme arrastrar  por las sirenas que cada día  nos  acosan ,seducen,  tientan, nos manipulan, esas que con sus artes sutiles, nos desvían de nuestros principios, nos acomodan en ideas mediocres  y  nos llenan de justificaciones  ruines  que  permiten permanezcamos impasibles ante las múltiples tropelías que a diario quedan impunes.

 

        Y cuando muera, lo único que no quiero imitar de vos, es recuperar la cordura, pienso que vos moristeis porque recuperasteis la razón, porque os rendisteis  ante lo inevitable, con la sensatez  llegó la sequedad, la aridez al ánimo, desapareció el impulso, quedó abatida la fuerza. La gallardía se disolvió en el pensamiento y ya solo os  quedó morir. Morir por un exceso de realidad.

 

Bendito seáis por siempre mi gentil caballero.